(Video: Cortesía Deutsche Welle)

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En Nigeria aumenta la indignación contra la organización terrorista Boko Haram . En dos atentados en Nyanya, un barrio a las afueras de Abuya, la capital nigeriana, los terroristas demostraron que ya tienen pie firme en la capital y que son capaces de diseminar el miedo entre la población. “Tienen que venir a ayudarnos”, dijo un habitante de Nyanya a Deutsche Welle. “Los nigerianos estamos sufriendo mucho. Ya no hay seguridad en este país. El presidente trata de que eso cambie, pero él no puede cambiar todo”.

Entretanto, EE.UU. envió un grupo de expertos para apoyar a los nigerianos, pero muchos se preguntan si es suficiente. El grupo Boko Haram existe desde hace 12 años. Luego de la muerte de su fundador, Mohammed Yusuf, en 2009, la organización se radicalizó y, desde entonces, lleva a cabo ataques cada vez más sangrientos.

El más reciente tuvo lugar en Gamboru Ngala , un lugar cercano a la frontera con Camerún. Emmanuel Nnadozie Onvubiko, de la organización nigeriana “Escritores por los derechos humanos”, observa el desarrollo de la situación con gran preocupación: “Los terroristas llegan por la noche, para no ser vistos, atacan y vuelven a desaparecer. Están armados y capacitados militarmente. Esa es la razón por la cual nuestros soldados necesitan una formación de manera urgente”.

¿Lucha o diálogo?

Quienes critican al ejército aseguran que los soldados nigerianos reciben una capacitación tradicional que no les permite responder adecuadamente a la movilidad de los ataques terroristas. Boko Haram puede, sin problemas, estacionarse en países vecinos, como Camerún o Níger. La lucha contra los terroristas ya llevó a que se declarase el estado de excepción en tres provincias nigerianas del norte, en un amplio operativo terrorista que no tuvo mayor éxito. Los combatientes islamistas parecen ser más fuertes que nunca.

Hildegard Behrend-Kigozi, directora de la Fundación Konrad Adenauer en Abuya, cree en un diálogo con los terroristas, pero es también escéptica al respecto: “No tengo idea de cuándo será posible llegar a un diálogo con Boko Haram. Creo que sería posible con una parte del grupo. Espero que comience pronto y que los atentados no se propaguen por el resto del país”, dijo Behrendt-Kigozi a Deutsche Welle.

¿Qué pasará con las 276 jóvenes secuestradas?

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, se negó en el pasado a dialogar con los terroristas. El pasado fin de semana dijo, en el marco de un debate con medios de comunicación, que no veía la posibilidad de un diálogo. El grupo no tenía un líder que diera la cara ni un interlocutor, pero muchos nigerianos creen que ese argumento es una maniobra para protegerse de tener que negociar con Boko Haram.

“No creo que Boko Haram no tenga un rostro”, dijo un ciudadano del norte de Nigeria a DW. “Lo que hay que hacer es llevar a prisión a quienes los respaldan con dinero”.

Más urgente que un diálogo parece ser para los nigerianos el destino corrido por las 276 adolescentes secuestradas en Chibok, que están en manos de Boko Haram desde hace más de tres semanas. El líder del grupo terrorista, Abubakar Shekau, amenazó con vender a las jóvenes como esclavas. Por tanto, es necesario actuar rápidamente, pero eso también se peligroso, ya que es posible que los islamistas usen a las muchachas como escudos humanos. Hildegard Behrendt-Kigozi propone ofrecer a Boko Haram liberar a uno de sus miembros a cambio de la liberación del grupo de alumnas nigerianas.

(Fuente: Deutsche Welle )