El lanzamiento del Sentinel-2B en el Centro Espacial de Korou en la Guayana Francesa el lunes 6 de marzo de 2017. El programa europeo Copérnico de observación de la Tierra amplió su familia de satélites a cinco con el lanzamiento del Sentinel-2B, con una innovadora cámara multiespectral de alta resolución capaz de fotografiar inundaciones, zonas quemadas por incendios o erupciones volcánicas. (Foto: EFE/Esa-Cnes-Arianespace/Optique Vid)

El lanzamiento del Sentinel-2B en el Centro Espacial de Korou en la Guayana Francesa el lunes 6 de marzo de 2017. El programa europeo Copérnico de observación de la Tierra amplió su familia de satélites a cinco con el lanzamiento del Sentinel-2B, con una innovadora cámara multiespectral de alta resolución capaz de fotografiar inundaciones, zonas quemadas por incendios o erupciones volcánicas. (Foto: EFE/Esa-Cnes-Arianespace/Optique Vid)

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El satélite europeo Sentinel-2B despegó la noche del lunes a bordo de un cohete Vega desde el Puerto Espacial de Kurú, Guayana Francesa, con una innovadora cámara multiespectral de alta resolución para ‘vigilar’ la Tierra.

El lanzamiento del satélite, con contribución española, se produjo a las 22:49 horas local (01:49 horas GMT del día 7).

El Sentinel 2-B, junto a su satélite gemelo ya en órbita desde junio de 2015 (Sentinel 2-A), fotografiará incendios, inundaciones, ofrecerá servicios útiles para la pesca o sobre la contaminación de lagos y mares, y podrá monitorizar el crecimiento de la vegetación.

El satélite será inyectado en su órbita (a una altitud de 786 kilómetros) a las 23:47 horas local (02:47 GMT) y trece minutos después desde la sala de control se comprobará que ha desplegado sus paneles solares.

Será entonces cuando los ingenieros y científicos reunidos en Kurú empiecen a hablar de éxito del despegue.

Cuando esté completamente operativo, unos tres meses después de su lanzamiento, cubrirá junto a su gemelo la superficie terrestre cada cinco días, las mayores islas y las aguas costeras y continentales – entre las latitudes 56 grados sur y 84 grados norte -.

Desde la ESA destacan que uno de los mayores retos de la sociedad es garantizar la explotación sostenible de los recursos y los dos satélites Sentinel-2 son una pieza clave para ello: serán capaces de observar de forma periódica y frecuente una misma zona de la Tierra.

Así, por ejemplo, obtendrán un gran número de parámetros que son esenciales para monitorizar el crecimiento de las plantas, como los contenidos de clorofila y de agua en sus hojas.

Este tipo de información ayudará a tomar decisiones sobre cuánta agua o fertilizante se necesita para optimizar una cosecha o para definir estrategias que ayuden a mitigar el cambio climático, según la ESA.

Los satélites medioambientales Sentinel-2 medirán asimismo las tasas de deforestación y reforestación y las superficies afectadas por los incendios, y servirán también para monitorizar la expansión urbana y mejorar su planificación.

El instrumento principal de ambos satélites y el que posibilita esta vigilancia de la Tierra es una cámara multiespectral con 13 bandas (a más bandas más materiales en tierra se podrán identificar) de alta resolución, con un campo de visión que barrerá 290 kilómetros.

El satélite está previsto que al día envíe unos 60 minutos de datos en varias etapas, a las antenas de Maspalomas (Canarias), Matera (Italia) y Svalbard (Noruega), según fuentes de la ESA, que recuerdan que los datos del Programa Copérnico, al que pertenecen Sentinel-2A y Sentinel-2B, son accesibles y gratuitos a través de internet.

La misión Sentinel-2 es fruto de la colaboración entre la ESA, la Comisión Europea y la industria. Han participado empresas de 20 países, entre ellas nueve españolas. El contratista principal ha sido Airbus Defense and Space en Alemania.

Fuente: EFE