(Foto: Google Maps)

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Un enjambre sísmico activo en El Salvador ocasionó 1.010 sismos desde el pasado martes, de los que “al menos” 39 fueron sentidos por la población con magnitudes de entre 2,4 y 4,5 en la escala Richter, informó hoy el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La Red Sísmica, que registró los temblores entre las 20.35 del martes 29 de septiembre (02.35 GMT) y las 12.00 (18.00 GMT) de este sábado, explicó que el área epicentral está ubicada en el municipio de Conchagua, en el departamento de La Unión (sureste), donde “hasta el momento” no ha habido víctimas.

No obstante, el Gobierno reportó daños “leves” en al menos seis viviendas en el municipio, donde habitan alrededor de 38.000 personas.

El alcalde de Conchagua, Ulises Soriano, manifestó que en la zona se ha activado el Comité Municipal de Protección Civil y que “de ser necesario” se instalarán albergues para que las familias afectadas se resguarden mientras continúa la actividad sísmica.

Soriano hizo un llamamiento a los residentes para que acaten las medidas de prevención y seguridad ante la situación.

Por su parte, el secretario de Protección Civil, Jorge Meléndez, dijo que ante las afectaciones del fenómeno se decretaron alertas naranja y amarilla, respectivamente, para el referido municipio y el departamento donde se ubica, La Unión.

Meléndez explicó que el enjambre sísmico “es un fenómeno normal producido por el constante movimiento de la placa continental que genera sismos de poca magnitud” y que la combinación entre la vulnerabilidad y el desplazamiento de la capa “generan el peligro”.

La ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Lina Pohl, informó que un sismólogo y un geólogo visitaron el municipio para recabar datos sobre el enjambre.

“Se descartó que los sismos tengan relación con alguna actividad volcánica, sin embargo especialistas están evaluado el comportamiento de las fallas”, apuntó.

De acuerdo con el historial sísmico de la zona, esta actividad “podría durar varios días e incluso semanas, sin descartarse sismos de magnitudes mayores a las ya registradas”.

Los enjambres más significativos en la zona fueron registrados en febrero y marzo de 1991, con más de 7.000 sismos y una magnitud máxima de 3,4.

Según el ministerio, por las características de las señales registradas, el origen de esta actividad sísmica es atribuido a la activación de fallas geológicas en la zona.

Fuente: EFE