Cometía sus crímenes disparando a sus víctimas con un revólver Charter Arms Bulldog. (Foto: Barton Silverman / NYT)

Cometía sus crímenes disparando a sus víctimas con un revólver Charter Arms Bulldog. (Foto: Barton Silverman / NYT)

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Hace unas décadas, allá por los años 70, en Estados Unidos, un hombre sembró el terror haciendo que la gente no quiera salir de sus casas por temor a ser asesinado. Tras cometer alguno de sus crímenes dejó notas narcisistas y desafiantes en las que indicaba: “Soy el hijo de Sam. Adoro la caza”.

Después de ser arrestado, el sujeto declaró que un demonio, que había poseído al perro de su vecino, fue quien le ordenó cometer todos los crímenes a altas horas de la noche.

A continuación, te contaremos la historia de David Berkowitz , el asesino serial que acabó con la vida de seis personas e hirió a otras siete en Nueva York durante más de un año.

David Berkowitz

David Berkowitz aparentemente era una persona normal que había sido adoptada por una pareja de esposos, quienes para evitarle el sufrimiento de saber que su madre lo había abandonado le dijeron que ella murió durante el parto; sin embargo, él descubrió que era falso.

“Cuando tenía unos 4 o 5 años descubrí que fui adoptado. Cuando pregunté quiénes eran mis padres al nacer, mi padre y mi madre, bien intencionados, me dijeron que mi mamá murió mientras dio a luz, pero más tarde descubrí que no era cierto, pues ella estaba muy bien […]. Luché con mucha depresión cuando era niño y obsesiones con la muerte porque pensé que merecía morir”, indicó en una entrevista que concedió en 2017 a CBS News.

Ya cuando era adolescente sufrió la pérdida de su madre adoptiva, algo que lo marcó de por vida, pues sentía que tenía la culpa y se enojó con Dios haciendo que deje de creer en él y empezar a leer libros satánicos y a seguir sectas.

El Hijo de Sam

En la misma entrevista contó qué lo llevó a cometer los crímenes. Dijo que todo empezó un día cuando estaba en su apartamento y el perro de su vecino empezó a ladrar demasiado, algo que lo enfureció y desde su ventana intentó matarlo, pero este no murió. En ese momento vio cómo el animal se convirtió en un demonio que le decía que debía matar gente y así lo hizo.

El tirador disparó a extraños, a menudo parejas en automóviles estacionados, y las mujeres generalmente tenían el cabello castaño oscuro hasta los hombros.

David Berkowitz es un asesino en serie estadounidense, conocido como «El hijo de Sam» o «El asesino del calibre .44» (Foto: EFE)
David Berkowitz es un asesino en serie estadounidense, conocido como «El hijo de Sam» o «El asesino del calibre .44» (Foto: EFE)

Muertes y ataques en Nueva York

29 de julio de 1976. Jody Valenti y Donna Lauria, ambas de 18 años, estaban dentro de su coche cuando un hombre disparó contra ellas, provocando la muerte instantánea de Donna e hiriendo a Jody.

23 de octubre de 1976. Carl Denaro (20) y Rosemary Keenan (18) charlaban dentro de su automóvil cuando un hombre desconocido les disparó cinco veces, lo que provocó heridas superficiales a Rose, mientras que Carl sufrió una grave lesión craneal.

26 de noviembre de 1976. Donna DeMasi y Joanne Lomino, las dos de 18 años, regresaban caminando del cine cuando un hombre se acercó fingiendo hacerles una pregunta para luego dispararles, provocando graves heridas en Donna y Joanne, la cual quedó parapléjica.

30 de enero de 1977. Christine Freund (26) y John Diel, una pareja de novios, se preparaban para salir a bailar cuando su atacante disparó en tres ocasiones contra su vehículo, provocando heridas leves en John y graves en Christine, quien falleció en el hospital.

8 de marzo de 1977. Virginia Voskerichian (19) recibió un disparo en la cara cuando regresaba a su casa después de asistir a clases. Para tratar de protegerse, la joven se cubrió el rostro con sus libros, pero aquel escudo improvisado no impidió su muerte.

17 de abril de 1977. Alexander Esaú (20) y Valentina Suriani (18), una pareja de novios, se estaban besando en su automóvil cuando se acercó un hombre y les disparó en dos ocasiones a cada uno. Valentina murió en el lugar, mientras que Alexander falleció en el hospital varias horas después.

Hasta ese momento, debido a los crímenes cometidos por David Berkowitz, quien aún no había sido identificado, los periódicos de Nueva York llamaron a aquel individuo el ‘Asesino del calibre .44’ porque todos los asesinatos los había cometido con un revólver Charter Arms Bulldog. Sin embargo, tras la muerte de la última pareja, decidió dejar una carta en la escena, la cual firmó como ‘Hijo de Sam’.

La carta que envió el Hijo de Sam a un medio de comunicación. (Foto: New York Daily News)
La carta que envió el Hijo de Sam a un medio de comunicación. (Foto: New York Daily News)

Después, el 30 de mayo de 1977, envió una carta escrita a mano al columnista del New York Daily News Jimmy Breslin, en la que nuevamente firmó como ‘Hijo de Sam. El medio publicó el contenido de la misiva una semana después, el 6 de junio.

26 de junio de 1977. Sal Lupo (20) y Judy Placido (17) habían salido de una discoteca y cuando se encontraban en su automóvil fueron alcanzados por cuatro balas de un revólver calibre 44 en Bayside, Queens. Sus heridas fueron menores y ambos sobrevivieron.

31 de julio de 1977. Stacy Moskowitz (19) y Robert Violante (20), novios, estaban dentro de un automóvil estacionado cerca de un parque cuando un hombre se acercó y les disparó. Una bala de calibre .44 destruyó el ojo izquierdo de Violante y dañó su ojo derecho cuando le atravesó el cráneo. Moskowitz murió de una herida de bala en la cabeza.

Tras los pasos y captura del Hijo de Sam

Luego de los últimos crímenes de Violante y Moskowitz, la policía publicó el 3 de agosto de 1977 un boceto del sospechoso de disparar, basado en descripciones de testigos.

Sin embargo, sucedió algo inesperado. El día de sus últimos asesinatos, Berkowitz fue multado por estacionar su auto frente a un hidrante de incendios.

Una mujer alertó que vio que “alguien había recibido una citación frente a su casa”, por lo que la policía empezó a investigar para llamar a aquella persona a testificar y cuente lo que había visto esa noche y seguir los pasos del asesino.

Al indagar dieron con su nombre y dirección, y tras escuchar la identificación de la persona, la mujer que dio el aviso señaló que se trataba de su vecino, a quien acusó de haber querido matar a la mascota de su padre Sam Carr. Tras hilar todas las pistas, determinaron que él era el asesino serial.

Las autoridades se constituyeron a su casa y al ver el auto notaron que había una carta del Departamento de Policía de Suffolk y una bolsa de lona con un arma y un gran rifle. En ese momento apareció Berkowitz, quien se encontraba con una pequeña bolsa de papel marrón, con su pistola .44, que se dirigía a su carro. Fue en ese instante que lo detuvieron. Lo único que dijo fue: “Me tienes. Soy el hijo de Sam”. Su captura se produjo el 10 de agosto cuando tenía 24 años.

Después de su arresto fue sometido a una evaluación psicológica ordenada por la corte, donde fue encontrado competente para ser juzgado. Al año siguiente, el 8 de mayo de 1978, Berkowitz se declaró culpable de los disparos y fue condenado a seis cadenas perpetuas consecutivas.

Hijo de Sam pide perdón

David Berkowitz, ahora recluido en prisión, lamentó el daño que hizo a tantas familias y les pidió perdón. “Esa era una entidad demoníaca a la que estaba sirviendo en mi ignorancia, en mi vergüenza. Siento que se había apoderado de mi mente y mi cuerpo, y me rendí ante esas fuerzas muy oscuras. Lo lamento con todo mi corazón, pero eso fue hace más de 40 años”.

Además, señaló que su vida ha cambiado y sigue a Dios, por lo que busca transmitir su mensaje a la juventud para que no cometa cosas negativas. “Me esfuerzo tanto en mis mensajes para dar una advertencia a los jóvenes sobre no involucrarse en el satanismo o el culto o ese tipo de cosas porque siento que ellos también podrían tal vez tomar un mal camino”.