(Captura: oglobo.globo.com/)

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“El papa será argentino, pero Dios es brasileño”, bromeó la presidenta brasileña, Dilma Rousseff tras reunirse con el papa Francisco esta mañana en el Palacio Apostólico del Vaticano.

La mandataria, que se estuvo con el Sumo Pontífice cerca de 30 minutos, respondió así a los periodistas argentinos que le preguntaban qué opinaba sobre el hecho de que el sucesor de Benedicto XVI proviniera del país porteño, informó Oglobo.

Rousseff es la segunda jefa del Estado en reunirse con Francisco. La primera fue la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.

Rousseff dijo sentirse muy satisfecha de su reunión con el papa, a quien calificó de “muy carismático” y de tener un “gran compromiso con los pobres”. Aseguró también que el líder de la Iglesia católica se mostró entusiasmado por su viaje a Río de Janeiro en julio de este año para la Jornada Mundial de la Juventud.