Sostenibilidad es la nueva estrategia de desarrollo de la ONU

(Foto: ONU)

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Los planes de futuro de la ONU están en su fase final. En otoño de 2014, las Naciones Unidas aprobarán las nuevas directrices para el desarrollo global, que hoy se anunciaron en Nueva York.

El próximo año terminan los Objetivos del Milenio (MDG, por sus siglas en inglés), dando paso a nuevas metas que, con 17 objetivos sostenibles (SDG), deberían allanar el camino a un mundo mejor.

(Imagen: Deutsche Welle)

“Para los nuevos SDG, se aprendió de los MDG. Retomarán las metas en las que fallaron los Objetivos del Milenio”, aclara Paul Ladd, director del equipo Post 2015 del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas. “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son mucho más amplios e se enfrentarán a nuevos retos”.

Solución global de problemas globales

Los nuevos objetivos presentados en Nueva York por el grupo de trabajo de la ONU obligarán también a los países industrializados a la sostenibilidad. La destrucción del medio ambiente, el cambio climático, el aumento de la desigualdad social y la falta de recursos naturales son problemas globales a los que hay que dar soluciones globales.

“Todos reconocen que todo está interrelacionado y que hay que buscar soluciones para las causas estructurales de la pobreza “, aclara Tobias Hauschild, experto en Servicios Sociales y Desarrollo de Oxfam Alemania.

Pero además de aplaudir el compromiso de los países industrializados, también avisa de un optimismo temprano: los objetivos serán aprobados en su versión final el año que viene. “La pregunta es qué obligaciones marcará la agenda para los distintos países y en qué medida estarían dispuestos estos a someterse a la prueba de las Naciones Unidas”, continúa Hauschild.

El dogma del crecimiento

También Bernd Bornhorst, director de VENRO, una Agrupación de Organizaciones No Gubernamentales dedicadas a política del desarrollo, considera positiva la exigencia de combatir la pobreza y apoyar la protección del medioambiente. Sin embargo, también hay puntos débiles.

Por una parte, porque en la versión presentada solo se formularon vagamente algunos objetivos. Y por otra, porque se apoyan en conceptos antiguos. “Lo que criticamos es, por ejemplo, que toda la lógica se haya sumergido en torno al crecimiento económico, como si éste fuese la única condición para el desarrollo”, explica Bornhorst a DW. Una razón para el escepticismo, “porque ya tenemos la experiencia de que el crecimiento solo no basta. En el peor de los casos, incluso conduce a una mayor desigualdad”.

Desigualdad global

En el boceto presentado, el décimo objetivo aboga explícitamente contra el aumento de la desigualdad. No solo entre países ricos y pobres, sino también entre las personas. “Desde el punto de vista político es un tema muy difícil, porque la desigualdad parece ser un componente integrado en la económica de mercado”, aclara Paul Ladd, director del equipo Post 2015.

En este sentido, Tobias Hauschild se refiere a los estudios de Oxfam sobre el crecimiento de la desigualdad social. “Si las 85 personas más ricas del mundo ganan practicamente tanto como la mitad de la población mundial, es necesario hablar de la distribución”.

Otra novedad es que no solo serán los gobiernos quienes participen, sino también los ciudadanos y los grupos de interés. Esta participación de la sociedad civil no se limitará solo a la planificación, sino que será necesaria para implantar los objetivos, aclara Bornhorst. “Los temas centrales a debate, como las formas de producción o de consumo, tienen que ser aceptados por la sociedad. Si no, no habría mayorías políticas y no cambiaría nada a nivel individual”. Bornhorst cree que lo más decisivo sería que los objetivos que se aprobarán el próximo año impongan ya obligaciones concretas. Así, después se podrá valorar y medir si se cumplieron o no.

(Fuente: Deutsche Welle )