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Miles de mexicanos salieron el lunes a las calles para protestar por la posible masacre y ejecución de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre. Las manifestaciones coincidieron con el cumplimiento de los primeros dos años de gobierno del mandatario Enrique Peña Nieto, quien afronta la peor crisis desde que asumió los destinos de su país.

En Ciudad de México, los manifestantes exigieron a viva voz la dimisión del gobernante, que días atrás reconoció que el caso de Iguala marcó “un antes y un después” en su gestión.

Culminada la manifestación, ya entrada la noche, decenas de encapuchados aprovecharon el tumulto para generar violencia. Provistos de piedras, palos y bates de béisbol, los revoltosos destrozaron fachadas de diferentes locales, entre públicos y privados.

Según informan agencias internacionales, las protestas dejaron al menos 10 heridos – entre hombres y mujeres – y cinco detenidos.

Palabra de presidente
Más temprano, Peña Nieto dijo que todavía le queda “mucho por hacer” al cumplir sus primeros dos años en el poder.

“Nos falta camino por andar y estamos en esa ruta, tenemos que ser perseverantes”, afirmó el mandatario durante un acto público en el sureño estado de Chiapas.

Peña Nieto recordó que en lo que va de su Administración, que inició el 1 de diciembre de 2012, ha promovido distintas reformas y proyectos para transformar y modernizar el país.