Foto referencial. (Cortesía Wikimedia)

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Los ministros de Energía de la UE responden con pragmatismo a la suspensión del proyecto energético South Stream por parte de Rusia. De ahora en adelante, el lema será diversificar las fuentes de abastecimiento de gas.

Los ministros de Energía del bloque comunitario ya tenían planeado reunirse este martes (9.12.2014), pero ninguno de ellos contaba con que una intempestiva decisión de la Federación Rusa terminaría dándole al encuentro de Bruselas un carácter de cumbre extraordinaria: los representantes de la Comisión Europea se vieron obligados a asistir a la cita para determinar hasta qué punto Austria, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Grecia, Hungría, Italia y Rumania se verán afectados por la cancelación del proyecto South Stream, que contemplaba la construcción de una red en el Mar Negro para llevar gas ruso al sureste de Europa sin pasar por Ucrania.

“Gasoducto vertical” en Bulgaria, Grecia y Rumanía

El pasado 1 de diciembre, el presidente de la empresa estatal rusa Gazprom, Alexei Miller, anunció que Rusia no construiría el gasoducto de 2.380 kilómetros de extensión, alegando que la propia Unión Europea (UE) estaba bloqueando la iniciativa.

La Comisión Europea criticaba que Gazprom insistiera en suministrar el gas y gestionar el gasoducto simultáneamente. Kiev celebra la cancelación del proyecto porque ésta fortalece el rol de Ucrania como abastecedor de la UE. Pero son sobre todo los países balcánicos los que pagan caras las fricciones políticas entre Rusia y el bloque comunitario. Esta es una catástrofe económica para Serbia, que no pertenece a la UE.

Este martes (9.12.2014), los ministros de Energía de Bulgaria, Grecia y Rumanía solicitaron apoyo técnico y financiero a la Unión Europea (UE) para crear un “gasoducto vertical” que conecte a los tres países, con miras a garantizar suministros bidireccionales sin interrupciones. Los funcionarios también pidieron que se mejore su conexión al sistema de gas europeo. El comisario de Energía de la UE, Maros Sefcovic, se mostró abierto a estas propuestas, argumentando que la interrupción del proyecto South Stream permite considerar nuevas ideas. Sefcovic señaló que es viable construir un gasoducto en Azerbaiyán para bombear gas del mar Caspio hacia Europa.

Con optimismo hacia la diversificación

El ministro italiano de Economía, Claudio de Vicenti, se mostró pragmático de cara a este percance; a sus ojos, Europa debe aprovechar la ocasión para diversificar sus fuentes de abastecimiento energético.

El ministro alemán de Economía y Energía, Sigmar Gabriel, dijo tener esperanzas de que South Stream vuelva a ponerse en marcha, pero el embajador ruso en Bruselas, Vladimir Chischov, no las comparte. Arno Behrens, experto en materia energética del Centro para el Estudio de las Políticas Europeas (CEPS) de Bruselas, no cree que las sanciones comunitarias contra Rusia ni la caída de los precios del petróleo sean las causas de la suspensión del proyecto South Stream.

A juicio de Behrens, la compañía rusa Gazprom se veía como dueña del gasoducto por construir y al mismo tiempo como único abastecedor; Rusia no estaba dispuesta a permitir que otros competidores entraran en el juego. No obstante, también había razones económicas para que Moscú cancelara el proyecto: el consumo energético de la UE se viene reduciendo desde 2007. En los próximos veinte años, se espera que Europa consuma 20 por ciento menos. De Vicenti, el ministro de Economía de Italia, se mostró optimista: él estuvo recientemente en Kasajistán y Azerbaiyán, y está convencido de que, de aquí a 2019, Europa recibirá gas desde un “corredor del sur” ampliado.

(Fuente: Deutsche Welle )