'A Series of Unfortunate Events', una historia cruel, lúgubre pero entretenida | RESEÑA

Alfre Woodard es la tía Josephine y Neil Patrick Harris es el conde Olaf en 'A Series of Unfortunate Events' (Foto: Netflix)

Alfre Woodard es la tía Josephine y Neil Patrick Harris es el conde Olaf en 'A Series of Unfortunate Events' (Foto: Netflix)

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Por: César Valero
A Series of Unfortunate Events, la nueva apuesta de Netflix, realmente es una serie de eventos desafortunados, aunque no es tan miserable como intentan vender el conde Olaf y el mismo Lemony Snicket. Si bien sobran situaciones adversas y cruelmente ridículas para una vida que comparten tres niños, también hay esperanza y algo de brillo en medio del tono grisáceo de esta aventura tan bien escrita desde su primer minuto.

Basada en la saga literaria de Daniel Handler, iniciada en 1999, A Series of Unfortunate Events es el relato de las desventuras de Violet, Klaus y Sunny Baudelaire, tres hermanos que de la noche a la mañana lo pierden todo. Sus padres supuestamente mueren en un extraño incendio que consume su casa y quedan a merced de un guardián – que a su vez es un mal actor, un abusivo y un asesino en potencia – que está tras su fortuna. Y es que a pesar de haberse quedado en la calle, los Baudelaire son los herederos de una cuantiosa suma de dinero, la misma a la que solo podrán acceder cuando Violet alcance la mayoría de edad… ¡en cuatro años! Es un largo trecho y en un mundo tan sombrío – y tan parecido al real – no pueden más que intentar sobrevivir. Después de todo, al menos tienen un techo bajo el cual dormir, ¿no?

La historia contada en la nueva serie de Netflix es un digno caso de codicia desmedida y maldad en un mundo satírico, onírico y – por qué no – tristemente lírico, donde la buena voluntad puede ser adversa y las malas intenciones terminan siendo un juego macabro y divertido. No hay cómo negarlo. Hay personas malas en el mundo que están dispuestas a destruir a cualquiera con tal de cumplir sus metas. El conde Olaf puede parecer gracioso, torpe e incluso puede despertar algunas simpatías cuando recurre a sus mil y un disfraces – Stefano, una de las falsas identidades del conde, es una performance brillante -, pero en última instancia es el diablo en persona. Olaf es tan cruel que puede intentar casarse con una niña, amenazar de muerte a un bebé y culpar a una víbora amistosa de un crimen. Es tan malo que no hay cómo rimar su nombre adecuadamente y al mismo tiempo tan tonto que a pesar de las muchas explicaciones no entiende la diferencia entre ‘literalmente’ y ‘figurativamente’. Sí, A Series of Unfortunate Events es una serie llena de explicaciones absurdas y audaces que animan aún más la colorida y ágil narración.

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Neil Patrick Harris nació para ser el conde Olaf (Foto: Netflix)

[VIDEO. A Series of Unfortunate Events: este es el oscuro opening de la nueva serie de Netflix]

[ENLACE. A Series of Unfortunate Events: ¿cómo fue elegido Neil Patrick Harris para el papel del conde Olaf?]

Como el conde, Neil Patrick Harris se siente en casa. El actor de How I Met Your Mother y ganador del Emmy y Tony ha despejado cualquier duda surgida tras ser anunciado como el villano. De hecho, a diferencia del Olaf de Jim Carrey, de la versión cinematográfica de A Series of Unfortunate Events, de 2004, el de Harris no intenta ser un payaso. Es más, no intenta ser gracioso. ¿Acaso alguien puede serlo con un cuchillo en la mano? El conde de Harris es un personaje fuera de control, caracterizado y maquillado como podrían esperar los fieles lectores de los libros originales. No tiene escrúpulos, pero sí una nariz grande y un cabello demoniaco como en las ilustraciones de Brett Helquist, el artista que ha acompañado a Lemony Snicket en su saga de libros.

Junto al conde Olaf está el séquito de una depresiva compañía teatral, con unos miembros tan disímiles y extraños como podría esperarse. Además, A Series of Unfortunate Events está llena de rostros tan extravagantes, aunque no por eso irreales. Joan Cusack como la jueza Strauss es encantadora, K. Todd Freeman como el Sr. Poe es irritable, enfermizo pero genial y Aasif Mandvi es el tío Monty y a su vez un carácter entrañable. Eso sí, ninguno es capaz de comprender a ciencia cierta a los niños que llevan el peso de la serie. Los subestiman y no los escuchan. Total, así ha sido el mundo de los adultos desde siempre.

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Los niños Baudelaire son perseguidos por la mala fortuna (Foto: Netflix)

Los Baudelaire son unos chicos maravillosos y con personalidades parecidas, y hasta cierto punto son los únicos personajes normales de esta nueva aventura de Netflix que guarda cierto parecido en color y forma con sus últimas producciones. Violet es la inventora, Klaus es el lector y Sunny es la dueña de los dientes de castor, una bebé que por momentos muta su rostro gracias a un rudimentario CGI. Los tres cargan el tono en tierra de A Series of Unfortunate Events. Los tres son los protagonistas de los eventos desafortunados. Los tres son los que crean la luz de esperanza y los que la hacen renacer cada vez que el conde Olaf la apaga. Son los héroes y las víctimas, sobre quienes Lemony Snicket habla con mucha tristeza desde su trinchera. Y es que uno de los elementos mejor logrados de este drama de fantasía es la aparición de Patrick Warburton como el narrador invisible.

El autor del drama de los Baudelaire rompe la cuarta pared y relata las desventuras de los niños con bastante pena desde el mismo lugar de los hechos o desde una alcantarilla o desde un cuarto desordenado y lleno de papeles. Warburton es perfecto cuando pasa al costado de los personajes sin ser visto, cuando cruza las piernas y sobre todo cuando adopta una voz de radioteatro para invitar al público a no seguir esta historia – al mismo estilo del “no lo vean” del Melcochita peruano.

La primera temporada de A Series of Unfortunate Events consta de ocho episodios que adaptan los cuatro primeros libros de la saga de Handler (The Bad Beginning, The Reptile Room, The Wide Window y The Miserable Mill), con Barry Sonnenfeld como director de varios capítulos y como responsable de la similitud entre esta serie y los filmes de la familia Addams. Dicho sea de paso, cada dos capítulo parece relatarse una película y eso facilita el ritmo a quienes no están acostumbrados a ver una producción de Netflix de porrazo. Asimismo, la extensión ha caído muy bien a los lectores de los libros de Lemony Snicket después de que la película de Brad Silberling perdiera varias claves de la historia original. Si te sientes purista, Netflix promete cumplir tus expectativas y enseñarte que el realismo crudo también es de fantasía.

En suma, A Series of Unfortunate Events probablemente se convertirá en el primer boom televisivo de 2017 – tiene los elementos para serlo – y al menos de esta forma, el conde Olaf recogerá la fama y fortuna que siempre ha querido.

¿CUÁNDO SERÁ EL ESTRENO DE A SERIES OF UNFORTUNATE EVENTS?

  • Los 8 episodios de la primera temporada de A Series of Unfortunate Events serán lanzados este viernes 13 de enero a nivel mundial por Netflix.

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A Series of Unfortunate Events promete convertirse en el primer fenómeno televisivo del año (Foto: Netflix)

ESTOS SON ALGUNOS AVANCES DE LA NUEVA SERIE DE NETFLIX

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