(Foto: Facebook / Aretha Franklin)

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Aretha Franklin es la ‘Reina del soul’. Sus éxitos Respect y (You Make Me Feel Like) A Natural Woman marcaron el sonido de una época y con 18 premios Grammy fue la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama del Rock.

Sin embargo, detrás de tanto éxito y tanta pasión hay una mujer de hielo y una diva con numerosas inseguridades, según revela un nuevo libro sobre su vida que reseña el Daily Mail.

De acuerdo a esta publicación, Franklin torturó a sus hermanas, hermano, productores y agentes con sus berrinches, rabias y celos. Además, fabricó historias sobre misteriosos amantes para mantener la atención de la prensa.

Por si fuera poco, la cantante provenía de un hogar en Detroit encabezado por un predicador del evangelio que usaba su iglesia para montar gigantescas orgías que el propio Ray Charles llamó “circo del sexo”.

Ese ambiente probablemente fue la causa de su primer embarazo a los 12 años. De hecho, los rumores dicen que el predicador era el padre del niño.

El escritor David Ritz, coautor de esta autobiografía guardada por 15 años y titulada Respect, decidió que era hora de contar la verdad sobre la vida de la ‘Reina del soul’. En este libro se detalla el ascenso de la niña que nació en 1942 en Memphis y que creció en Detroit con sus padres, dos hermanas y un hermano.

Aretha Franklin
Aretha Franklin a principios de los años 60 (Foto: Sony Music Entertainment)

Poco después de que C. L. Franklin, patriarca de la familia, se instalara en la New Bethel Baptist Church, su hija se convirtió en la niña prodigio de la iglesia evangélica. A los 7 años, Aretha ya podía tocar difíciles piezas en el piano y reproducía canciones a la perfección después de escucharlas solo una vez.

Sin embargo, las alabanzas al Espíritu Santo eran acompañadas por un desenfrenado apetito sexual en las iglesias evangélicas de la zona.

Según dijo alguna vez Ray Charles, “cuando se trataba de puro sexo, eran más salvajes que yo y eso es decir algo”.

“En aquellos días yo tenía una afición por las orgías, pero tenía que ser el único gato en la habitación con dos o tres polluelas (…) La gente del evangelio no pensaba de esa manera. A los gatos les gustaba con los gatos y a las pollitas con las polluelas y no importaba la mezcla”, comentó.

Billy Preston, otra figura del soul, respaldó el testimonio de Ray Charles al decir que en la iglesia valía de todo.

“En la comunidad fuera de la iglesia, los hombres gays eran llamados mariquitas, pero dentro de la iglesia una gran parte de la música era creada por los hombres gay (…) En la iglesia te sentías orgullosa de ser parte de la élite de los músicos gays”, manifestó.

De todos modos, el predicador C. L. Franklin se atornilló en el ministerio junto a su hija y así, desde los 12 años, Aretha ya viajaba con su padre. Al mismo tiempo, descubría precozmente su sexualidad.

Por esa época, la joven intérprete vivía enamorada de Sam Cooke, famoso por el tema You Send Me. A esa edad mantuvo relaciones sexuales con el cantautor de 23 años, quien después diría que disfrutó más de ese encuentro que de la voz de su fan.

Dos meses antes de cumplir los 13 años, Franklin dio a luz a un niño al que llamó Clarence. En ese entonces, todos creían que el padre era el mismo C. L. Franklin, pero al final se determinó que Donald Burk, un amigo de la escuela de Aretha, era el verdadero progenitor.

La cantante tuvo un segundo hijo antes de los 15 años con un productor llamado Edward Jordan. No obstante, ambos niños recibieron el apellido Franklin y se criaron con su familia.

Después de estas experiencias, Aretha siguió en los brazos de muchos amantes, perdida en sus inseguridades originadas principalmente ´pr la falta de una figura materna: Barbara Siggers, cansada de sus promiscuidades, dejó a C. L. y se marchó a Memphis en 1948. Solo que ese desapego no fue impedimento para que ambicionara una carrera.

Aretha Franklin
Aretha y el productor Bob Mersey, quien se hizo cargo de su carrera desde 1962 (Foto: Sony Music Entertainment)

Al poco tiempo terminó al lado del proxeneta Ted White, quien, contra todo pronóstico, se convirtió en su esposo y mánager. Este, consciente de su talento, trabajó en su imagen, la moldeó como una dama. No había amor, solo conveniencia de ambas partes.

White consiguió el primer contrato discográfico de Franklin y tuvo un hijo con ella, pero la cantante vivía aterrorizada con este hombre. A pesar del éxito de Respect, que encabezó la lista de éxitos en abril de 1967, era miserable y por eso empezó a beber y a fumar hasta tres paquetes de cigarrillos por día.

En un concierto en Columbia, Georgia, en mayo del mismo año, Aretha se cayó de escenario y se rompió un brazo. Ella aseguró que el accidente se debió a que fue cegada por los reflectores, pero su amiga Ruth Bowen sabía que el verdadero responsable fue el alcohol.

“Todo el mundo sabía que Ted White era un hombre brutal (…) Pero Aretha… ella siempre se aferró a la línea de la historia del cuento de hadas. Ella quería que el mundo pensara que tenía un matrimonio de cuento de hadas. Ella estaba teniendo todos esos éxitos, haciendo todo ese dinero. Ella tenía miedo de hacer olas hasta que un día volcó el barco y ella casi se ahoga”, comentó Earline, la esposa de su hermano Cecil, mientras que su hermana Carolyn indicó alguna vez que “ella estaba bebiendo tanto que pensé que estaba al borde de un ataque”.

Si bien terminó por separarse de White, no dejó de beber y comer compulsivamente. A finales de 1968 estaba fuera de control.

Aretha Franklin
Aretha y el compositor Bobby Scott en los años 60 (Foto: Sony Music Entertainment)

Recién en los años 70 se recuperó parcialmente y se enredó con su mánager Ken Cunningham, quedando nuevamente embarazada. La pareja empezó a convivir poco después, pero Aretha se veía en secreto con el cantante Dennis Edwards del grupo The Temptations, quien una vez dijo que “ella era la ‘Reina del soul’ y creo que a veces veía a sus novios como sus siervos”.

A la par empezó a trabajar con el productor Jerry Wexler, pero no era profesional y muchas veces no se presentaba en los conciertos. Su irresponsabilidad hizo que crecieran las presiones y pronto sufrió ataques de nervios.

“Tenía miedo de que fuera lo suficientemente buena como cantante, lo suficientemente bonita como mujer o una madre suficientemente dedicada. No sé cómo llamarlo, pera una inseguridad muy profunda”, sostuvo su hermana Carolyn al comentar su paso por distintos hospitales, alejada de su público.

Por estos años también surgió su miedo a volar y empezó a vestirse extravagantemente. Además, si bien dejó la bebida, su adicción por la comida se precipitó en azúcar, pan y pollo frito.

Aretha Franklin
Aretha con Clyde Otis, su productor en los tiempos que competía con Barbra Streisand (Foto: Sony Pictures Entertainment)

Su ego también se desbordó en medio de todo esto. Aretha llegó a sentir celos de Roberta Flack y Donny Hathaway cuando cantaban a dúo. Del mismo modo, vio a Barbra Streisand como competencia y repitió sus sentimientos por Flack con Diana Ross por cantar con Billie Holiday en el disco Lady Sings the Blues.

Eso no fue todo. Franklin odió a Natalie Cole por cortar en 1975 su racha de ocho años en los Grammy. La joven cantante se impuso como la mejor intérprete de blues por su tema This Will Be (an Everlasting Love).

Además, estaba convencida de que Ross, Mavis Staples y Gladys Knight estaban detrás de su trono.

De acuerdo a este libro, Aretha se sentía superada por el resto de mujeres y por eso no podía mantener una amistad con ninguna.

De todos modos continuó con su carrera y a su vez cuidaba a su padre que había estado en coma durante seis años después de que fuera baleado por un ladrón. En 1977 se separó de Ken para iniciar una relación con el actor, con quien se casó un año después. No obstante, la historia se extinguió en 1984.

“Aretha se levanta todos los días y comienza a crear su propia realidad (…) Debido a que ella es quien es, una reina, puede fingir esa realidad con la prensa y por lo general compran su historia (…) Al mismo, ella está tratando de venderse a sí misma esa realidad, pero, créeme, la miel, la realidad no es real”, dijo Ruth Bowen.

Después del nuevo divorcio estaba sola, infeliz y dedicó su tiempo a las telenovelas, incluso durante sus giras.

“En algún momento, ella empezó a ver su vida amorosa como una telenovela. Ella comenzó a escribir un guión de telenovela, solo que escribía mierdas, fantaseando acerca de hombres y relaciones que nunca existieron. Eso se convirtió en un nuevo patrón para ella, inventar historia acerca de hermosas historias de amor que sucedieron solo en su mente”, refirió Bowen, mientras que su hermano Cecil considera que Aretha convierte el sufrimiento en ira, “odia sin razón, es una locura”.

Aretha Franklin disco
Aretha Franklin en la portada de Yet, una revista dirigida a lectores afroamericanos (Foto: Wikimedia)

Después del fallecimiento de su padre en julio de 1984, Aretha tocó fondo. Despidió a todos los que trabajan con ella y canceló conciertos a pesar de estar en la ruina. En 1988, su hermana Carolyn murió por un cáncer de mamá y Cecil estaba envuelto en las drogas. Un año después, Anita Baker la superó como mejor intérprete de R&B, siendo el toque definitiva para una época oscura.

En 1989, Aretha cantó a dúo con Whitney Houston para un disco que nunca se vendió. Houston era la estrella del momento, pero aún así estaba emocionada de trabajar con Franklin, quien se mostró fría y distante con la joven intérprete. De hecho, llegó a decir que “Whitney carecía de sabiduría y madurez como artista de grabación”.

Su carrera resurgió en 1992 cuando Bill Clintón la invitó a cantar el himno nacional en la Convención Nacional Demócrata. “Él la puso de nuevo en el trono, él la ayudó a mantenerse en los periódicos”, manifestó su medio hermano Vaughn. Sin embargo, su situación económica no era la mejor, aunque seguía gastando imperiosamente.

Para 1996, más de 30 demandas fueron presentadas en su contra por no pagar sus facturas. Incluso había reclamos de fontaneros, floristas y choferes de limusina.

Aretha Franklin
Aretha Franklin en 1967 (Foto: Wikimedia)

El sexo desapareció de su vida, pero la gula nunca la dejó. Más aún cuando sus viejos amigos empezaron a morir. En 2010, anunció que sobrevivió a un cáncer de páncreas.

“En su mente perturbada, el control es el antídoto contra el miedo (…) Sus métodos de negación se han perfeccionado durante todo su vida”, apunta Ritz en su libro, pero aún así reconoce que “solo hay una ‘Reina del soul’”.

Portada de Respect, el libro autobiográfico de Aretha Franklin (Foto: Litte Brown & Company)

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