El agua es el componente más abundante del organismo humano y esencial para la vida, por ello se puede pasar varias semanas sin comer, pero tan solo pocos días sin beber agua. (Foto: Pixabay)

El agua es el componente más abundante del organismo humano y esencial para la vida, por ello se puede pasar varias semanas sin comer, pero tan solo pocos días sin beber agua. (Foto: Pixabay)

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Tan o más importante que comer adecuadamente para gozar de buena salud es el mantenerse correctamente hidratado, especialmente en verano . El agua es un nutriente acalórico (no aporta calorías) necesario para que el organismo se mantenga correctamente estructurado y en perfecto funcionamiento.

En días de intenso calor, lo más recomendable es beber 2 litros al día de agua en mujeres adultas y 2,5 litros diarios en hombres adultos, bajo condiciones normales de actividad y temperatura. El 80% debe ser por ingesta directa de agua y un 20% a través de los alimentos que tomamos. Lo especialistas agregan que en caso de temperatura superior a 38°C o humedad relativa de más de 50%, es necesario aumentar la ingesta de agua al menos en 400 ml.

“El agua es el componente más abundante del organismo humano y esencial para la vida, por ello se puede pasar varias semanas sin comer, pero tan solo pocos días sin beber agua. Una hidratación inadecuada puede pasar inadvertida y generar problemas como boca seca o pegajosa, sequedad de la piel, dolores de cabeza, cansancio, falta de concentración, calambres, letargo o irritabilidad, disminución o falta de orina”, precisó Lita Palomares, profesora de Nutrición de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).

La pérdida de tan solo un 10% del agua corporal supone un grave riesgo para la salud, por ello, es necesario hidratarse bien y la especialista explicó algunos hábitos saludables a tener en cuenta:

1. Beber antes de tener sed, a intervalos regulares, unos 330 ml cada dos horas aproximadamente.
2. Beber despacio y a pequeños sorbos, para favorecer su absorción.
3. Beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 6 a 8 vasos).
4. Se recomienda que el 80% líquido ingerido sea a través de la ingesta directa de agua y el 20% restante a través de alimentos con gran porcentaje de agua.
5. Antes de acostarse, beber a pequeños sorbos un vaso de agua antes ya que ayudará a los riñones a eliminar las toxinas y desechos del organismo acumulados a lo largo del día y a rehidratar nuestro organismo.
6. Evitar las bebidas azucaradas y gasificadas.

Cabe precisar, que los espacios con aire acondicionado tienen un ambiente con bajo contenido de agua, lo que da lugar a mayores pérdidas de agua a través de los pulmones y de la piel. Debido a ello, Lita Palomares recomienda que estas mermas deben compensarse con una dieta equilibrada, moderada y variada y con un aumento de la ingesta de agua.

Población vulnerable

Una adecuada ingesta de agua es fundamental para la salud de todas las personas durante todas las etapas de la vida. Sin embargo, existen grupos de población más sensibles a las consecuencias de la deshidratación, por lo que conviene estar alerta y vigilar su correcta hidratación.

“Son más vulnerables a la deshidratación los bebés, niños , personas mayores y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia por sus especiales características o factores, entre los que destacan las condiciones fisiológicas y el porcentaje que representa el líquido en el peso corporal total de estas personas”, comentó la nutricionista de la UPCH.