The Man in the High Castle, un espejo de miedo e intolerancia en segunda temporada

The Man in the High Castle plantea visión alternativa de la historia. (Foto: Amazon)

The Man in the High Castle plantea visión alternativa de la historia. (Foto: Amazon)

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La segunda temporada de la serie The Man in the High Castle, basada en la novela homónima del escritor estadounidense Philip K. Dick, se estrena hoy por Amazon Prime Video.

La historia se sitúa en el año 1962, tras una Segunda Guerra Mundial que ganaron Alemania y Japón, amos de Europa, África, el norte de Sudamérica y la mitad de Estados Unidos. El miedo es la norma en el mundo.

Alexa Davalos, Rufus Sewell y Rupert Evans protagonizan la producción inspirada en la obra con la que Philip K. Dick cifró un alegato contra el fascismo.

Frank Spotnitz, productor de X-Files y Los Medici, es el creador de la serie.

“Uno de los motivos por los que quería adaptar The Man in the High Castle era porque creo que el impulso causado por el odio, el miedo y la intolerancia es, tristemente, universal y no algo restringido a Alemania durante la época nazi. Es algo que los estadounidenses en particular siempre sintieron que no les podía pasar a ellos”, señala Spotnitz a El País.

En ese contexto opresivo, Elvis no alcanza el estrellato, Kennedy no llega a la Casa Blanca y Marilyn Monroe le canta a Hitler por su cumpleaños.

“Lo más interesante para mí sobre esta serie es que muestra un espejo distorsionado en el que podemos vernos mejor”, añade el showrunner que en la tercera temporada, en preparación, cederá su lugar a Eric Overmyer, productor de Treme y Bosch.

“Otra cosa que me intrigaba de esta historia era la dificultad en identificar a los buenos y a los malos. Gente buena puede hacer cosas terribles cuando reaccionan al miedo (…) Es un libro maravilloso, pero es menos una narración que un conjunto de personajes atrapados en una situación. Cuando comencé a adaptar la serie, tuve que pensar con cuidado cómo preservar sus fascinantes ideas a la vez que otorgarle la deriva y el conflicto narrativo que una serie requiere”, agrega Spotnitz.

Sin mencionar a Donald Trump o una realidad en concreto, opinó que el miedo “distorsiona el juicio de la gente. Por eso es por lo que el terrorismo es una estrategia tan maligna, porque vuelve a la gente contra sí misma. Debemos contemplar las amenazas a nuestro modo de vida como una oportunidad para recordarnos a nosotros mismos los valores por los que luchamos tan duramente y sobre los que nuestra civilización se construyó”.

El productor, nacido en Japón y radicado entre Francia e Inglaterra, agradece a sus raíces estadounidenses y sus experiencias su visión de la vida y el arte.

“Aprecio mejor cómo la gente se malinterpreta la una a la otra y cuánto se pierde en la traducción. Y también ha fortalecido mi creencia de que todos compartimos una humanidad común. Es nuestra obligación buscar y reafirmar la dignidad y los derechos de la gente en todos los contextos”.

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