(Foto: Wikimedia)

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El precio del petróleo ha caído un 30% en los últimos meses. Por eso, la reunión de la OPEP que comienza este jueves despierta muchas expectativas. Pero mucho indica que se trata de una guerra de todos contra todos.

Si hay un país que puede reducir la extracción de petróleo para que el precio aumente, es Arabia Saudí. Se trata de un “swing producer”, explica Leon Leschus, experto del Instituto de la Economía Mundial (HWWI), con sede en Hamburgo. La razón es sencilla: Arabia Saudí es el mayor productor de petróleo dentro de la Organización de países Exportadores de Petróleo (OPEP).

“Cuando en el pasado faltó petróleo en los mercados, Arabia Saudí redobló la extracción”, dijo Leschus a la Deutsche Welle.

“Naturalmente es más fácil expandir la producción que reducirla, pues la venta de mayores volúmenes lleva generalmente a que aumenten los ingresos”, agregó.

En todo caso, Arabia Saudí tienen tanto poder en el mercado que su comportamiento influye sobre el precio del petróleo. Así lo reconoció también John Kerry, el secretario de Estado de Estados Unidos, en un viaje a Arabia Saudí en septiembre. A la pregunta de si había hablado sobre que Rusia necesita un precio del petróleo más arriba de los 100 dólares por barril, Kerry respondió evasivamente: “Arabia Saudí sabe muy bien que tiene la capacidad de influir sobre el precio del petróleo”.

También Estados Unidos tiene esa capacidad. Por lo menos en opinión de George Soros, el inversionista estrella norteamericano. En una mesa redonda en Berlín, Soros exigió el 20 de marzo que Estados Unidos saque al mercado su reserva estratégica de petróleo, para presionar a Moscú con un bajo precio del crudo.

Geopolítica y teorías conspirativas

No puede sorprender entonces que antes de la reunión de la OPEP circulen numeras teorías conspirativas. Particularmente explosiva es la tesis de una cooperación geopolítica entre Arabia Saudí y Estados Unidos, con el objetivo de presionar tanto a Rusia como a Irán.

“La economía rusa es débil porque los oligarcas no confían en ella y prefieren sacar su dinero del país”, dice Soros. Un bajo precio del petróleo agudiza aún más la situación. Según un pronóstico del Banco Central de Rusia, este año saldrán del país nada menos que 128.000 millones de dólares, dos veces más que el año pasado.

Frank Umbach, director de investigación del European Center for Energy and Resource Security en el Kings College de Londres, recuerda que algo similar sucedió en los años 1980: “En 1986, el precio del petróleo bajó más de un 50% y ese fue el comienzo del colapso de la Unión Soviética”.

La actual caída de los precios, sin embargo, no es atribuida por Umbach a una cooperación entre Estados Unidos y Arabia Saudí. Por el contrario, ve a ambos países como rivales. “Mucho indica que Arabia Saudí quiere analizar hasta qué punto debe caer el precio del petróleo para que se reduzca la extracción de crudo con la técnica del fracking en Estados Unidos”, dice.

Sobreoferta en los mercados mundiales

Según Leon Leschus, el fracking es rentable solo a partir de un precio del petróleo de entre 80 y 90 dólares por barril. Pero es justamente el crudo de esquistos el que ha llevado a los grandes cambios en los mercados y transformado a Estados Unidos en los últimos años en uno de los mayores productores de petróleo del mundo.

El hecho es que actualmente una sobreoferta de petróleo inunda los mercados mundiales. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó a mediados de noviembre las cifras que lo prueban: la demanda promedio este año es de 92,4 millones de barriles diarios, mientras que la producción llega a 94,2 millones de barriles.

Por eso, la mayoría de los países miembros de la OPEP esperan que las negociaciones en relación con el programa atómico de Irán no avancen. De lo contrario serían dejadas sin efectos las sanciones contra Teherán y más petróleo iraní llegaría a los mercados, lo que haría disminuir aún más el precio.

En la confusa situación actual, caracterizada por la existencia de numerosos intereses encontrados, todos los actores tratan de salvar sobre todo su propio pellejo. Por eso, un acuerdo efectivo en el seno de la OPEP y una reducción del precio del petróleo a corto plazo parece poco probable.

(Fuente: Deutsche Welle )

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