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El estadounidense Michael Phelps se tomó la revancha de la derrota sufrida hace cuatro años ante el sudafricano Chad Le Clos, tras imponerse este martes en la final de los 200 mariposa de los Juegos Olímpicos de Río por delante del nadador africano, que sólo pudo ser cuarto.

Un triunfo que cerró definitivamente en favor del norteamericano la “guerra fría” declarada entre Phelps y Le Clos y que llegó a su punto álgido con el cruce de declaraciones que ambos nadadores protagonizaron el pasado verano.

Distanciados por miles de kilómetros, Phelps y Le Clos se enzarzaron en una pelea dialéctica, tras mejorar el estadounidense la marca que sirvió a Le Clos para proclamarse campeón del mundo en Kazán (Rusia).

El nadador estadounidense no pudo acudir a aquella cita, sancionado por su propia Federación tras ser arrestado meses antes por conducir bajo los efectos del alcohol.

La pugna se trasladó hoy a la piscina del Estadio Acuático de Río de Janeiro, en la que Phelps volvió a evidenciar su condición de rey de la mariposa, tras lograr, con un tiempo de 1:56.36, el oro en una final en la que el sudafricano acabó hundiéndose hasta quedar fuera del podio.

Una marca que sirvió al “tiburón” de Baltimore para aventajar en 4 centésimas al japonés Masato Sakai, que se colgó la plata con un cromo de 1:56.40, tras protagonizar un espectacular último largo que le permitió pasar de la sexta a la segunda plaza.

Completó el podio el húngaro Tamas Kenderesi, el hombre que batió a Phelps en las semifinales, que se alzó con el bronce con un tiempo de 1:53.62.

Michael Phelps, que con la medalla lograda en el 200 mariposa, acumula un total de 24 metales olímpicos, 20 de ellos de oro, podría volver a subir esta misma noche al podio como integrante del equipo de relevos 4×200 de Estados Unidos.

EFE