Uno de los arbolitos, con unos 400 años de antigüedad y un valor que puede superar los 50.000 dólares, fue sustraído en enero pasado en la ciudad de Kawaguchi, al noreste de Tokio. (Foto: Pixabay)

Uno de los arbolitos, con unos 400 años de antigüedad y un valor que puede superar los 50.000 dólares, fue sustraído en enero pasado en la ciudad de Kawaguchi, al noreste de Tokio. (Foto: Pixabay)

Síguenos en Facebook



Curiosidades. Japón empieza a preocuparse por unos recientes robos tan misteriosos como caprichosos: ejemplares de bonsáis que, se sospecha, pueden ir destinados al mercado negro.

Uno de los arbolitos, con unos 400 años de antigüedad y un valor que puede superar los 50.000 dólares, fue sustraído en enero pasado en la ciudad de Kawaguchi, al noreste de Tokio, en la prefectura de Saitama.

Otros ejemplares más fueron robados en noviembre en la capital de esa prefectura, con el mismo nombre, por lo que el diario Asahi, al hacerse eco hoy de esos hechos, se pregunta si se está ante un caso de ladrón en serie.

A Seiji Iimura, que cultiva más de 3.000 bonsáis en Kawaguchi, le robaron cuatro ejemplares el 13 de enero pasado. Eran de la variedad Shinpaku, un tipo de ciprés, muy apreciado tanto dentro como fuera del país.

“Alguien muy conocedor de bonsáis debe haberse involucrado en el robo”, declaró el cultivador en declaraciones publicadas por Asahi.

Una de las plantas podría alcanzar un valor de unos 6 millones de yenes (47.810 euros o 54.587 dólares). Iimura, de 54 años, lo estaba cuidando como si fuera uno de sus propios hijos, según cuenta ahora.

Otro robo anterior, en noviembre de 2018, afectó a ocho ejemplares de una granja de la ciudad de Saitama administrada por Hiromi Hamano, de 81 años, que ya sufrió otro robo parecido seis meses antes.

Ejemplares como los Shinpaku pueden acabar en mercados de Vietnam y China a precios mucho más altos que en Japón.

Hamano tiene en su granja cámaras de seguridad y en una grabación pudo verse cómo el ladrón iba directo a las piezas con mayor valor, tras irrumpir en las instalaciones poco después de la medianoche.

De momento, los cultivadores están pensando la posibilidad de crear patrullas de vigilancia para evitar que haya más robos de bonsáis.

Fuente: EFE