Cada año, entre julio y octubre, las ballenas jorobadas visitan las cálidas aguas del norte del Perú (Tumbes y Piura) para reproducirse. (David Southern – WWF Colombia)

Cada año, entre julio y octubre, las ballenas jorobadas visitan las cálidas aguas del norte del Perú (Tumbes y Piura) para reproducirse. (David Southern – WWF Colombia)

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Medio Ambiente | Verlas en el mar es todo un espectáculo, pero su llegada al litoral peruano es también un peligro. La principal amenaza que enfrentan las ballenas y delfines a nivel global es la captura incidental producida por el enmallamiento con artes de pesca. Esta situación afecta también a otras especies, como tortugas y aves marinas, sobre todo cuando las redes invaden espacios donde se produce la migración y reproducción de la fauna marina.

Cada año, entre julio y octubre, las ballenas jorobadas visitan las cálidas aguas del norte del Perú (Tumbes y Piura) para reproducirse, migrando desde sus zonas de alimentación en la Antártida. Estos gigantes miden alrededor de 16 metros de largo y pesan hasta 30 toneladas.

“Las ballenas jorobadas, a pesar de su gran tamaño, sufren graves consecuencias debido al enmalle con redes de pesca, ocasionando desde lesiones hasta su muerte. Un reciente estudio señaló que el peso de las redes frenan su movimiento y generan un gasto adicional de energía, lo que condiciona su supervivencia, aún cuando son liberadas. Y en el caso de las ballenas que arrastran el arte, esto suele llevar a una muerte larga y dolorosa que puede prolongarse por 6 meses a un año”, afirma Aimée Leslie, Directora del Programa Marino de WWF Perú.

En ese sentido, la pronta liberación es de suma importancia. Para hacerlo se requiere de personal capacitado y herramientas adecuadas para la tarea. Sin el entrenamiento necesario, intentar liberar a una ballena podría poner en peligro la vida. Una de las principales recomendaciones de la Comisión Ballenera Internacional, por ejemplo, es que el equipo que libere al cetáceo no debe ingresar al agua, dado que al hacerlo puede estresar al animal y generar movimientos bruscos que lleven a un golpe inesperado.


(WWF Perú promueve la instalación de “pingers” en las redes de pesca para reducir esta amenaza. Foto: William W. Rossiter / WWF)

¿Cómo actuar frente a estas situaciones?

Al ser testigos de un incidente así, se aconseja reportarlo inmediatamente a las autoridades pertinentes: Oficina local del Instituto del Mar del Perú – IMARPE (01208-8650), Dirección de Producción del Gobierno Regional (072 – 524390) o la Policía Nacional del Perú (072 – 525250).

Soluciones innovadoras para reducir la captura incidental

Junto a pescadores artesanales en Tumbes (en las localidades de Zorritos y La Cruz), WWF Perú está trabajando en la implementación de “pingers”, dispositivos que emiten un sonido “ping” que alerta a las ballenas y delfines para que eviten las redes de pesca.

Adicionalmente, WWF Perú promueve la iniciativa de reciclaje de redes de pesca, tanto en la pesca artesanal como en la industrial, con la finalidad de prevenir que se arrojen al mar y pongan en riesgo a la megafauna marina. Un reciente estudio científico encontró que las ballenas jorobadas representan el 37% de los casos de enmallamiento en redes de pesca abandonadas o descartadas en el mar. Como parte de este proyecto, se ha instalado un módulo de acopio de redes en el Desembarcadero Pesquero Artesanal de Los Órganos, así como en las comunidades de Santa y Coishco en Chimbote.

“Los esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil son importantes. Sin embargo, para atender oportunamente la problemática de la pesca incidental en el país, necesitamos trabajar junto al Gobierno, los pescadores, y la industria en la búsqueda e implementación de soluciones,” señala Aimée Leslie.