(Foto: Wikimedia)

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Una severa sequía ha vuelto a apoderarse del norte y centro de Guatemala, el llamado “corredor seco”. Aunque en esta ocasión es la más intensa que ha vivido el país desde 1976, según su Gobierno.

La falta de lluvias, atribuidas al retorno del fenómeno meteorológico El Niño, ha provocado la pérdida de las cosechas de miles de familias y, con ello, la escasez de alimentos y el alza de los precios. Las autoridades ya se preparan para una posible crisis alimentaria que amenaza a 1,2 millones de guatemaltecos (2,5 millones de personas en toda Centroamérica).

Los últimos datos oficiales de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Guatemala apuntan que 236.000 familias sufrirán el impacto de esa falta de alimentos, tras perder, parcial o totalmente, sus cultivos de autoconsumo, especialmente los de maíz y frijol.

Ante la gravedad de la situación, el Gobierno declaró el pasado lunes (25.08.2014) el Estado de Calamidad en 16 de los 22 departamentos del país y ha pedido ayuda internacional ante este desastre. Las autoridades elevan a 445 millones de quetzales (43 millones de euros) las pérdidas en cosechas y aseguran que necesitan unos 330 millones de quetzales (unos 32 millones de euros) para atender la emergencia y a los afectados.

Ayuda al Programa de Alimentos de la la ONU

De hecho, el presidente de Guatemala, Otto Pérez, formalizó la pasada semana un pedido de ayuda al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

“Recibimos un pedido de ayuda de Guatemala”, comentó el representante del PMA para América Latina, el peruano Miguel Barreto, que advirtió que el problema para el organismo es que también debieron atender la emergencia causada por la roya del café en los últimos meses. No obstante, representantes de la ONU pudieron constatar la gravedad de la situación tras visitar algunos de los 107 municipios azotados por la falta de lluvias.

Dos días antes de esta verificación, el PMA y el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) emitieron en Panamá una declaración conjunta expresando su preocupación por la situación en Centroamérica.

“Consideramos muy preocupante el impacto que la canícula prolongada está teniendo en la seguridad alimentaria y nutricional en algunas zonas de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Es muy importante priorizar recursos internos y externos para abordar esta situación, que está afectando a millones de personas muy vulnerables”, señalaron.

Colaboración internacional

El presidente también se ha reunido con embajadores y representantes internacionales, quienes expresaron su disposición de colaborar con el país para superar la crisis de la sequía.

Y todo ello, como resultado de El Niño, ese fenómeno metereológico que, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha golpeado a Centroamérica al menos diez veces en los últimos años. El Niño, que puede durar más de un año, eleva las temperaturas de las aguas del Pacífico con consecuencias desastrosas.

(Fuente: Deutsche Welle )