Un hombre camina con la protección de una mascarilla en un centro comercial vacío de Pekín. La economía china busca levantarse tras el parón que representa el bajo consumo por el coronavirus. (Foto: EFE/EPA/ROMAN PILIPEY)

Un hombre camina con la protección de una mascarilla en un centro comercial vacío de Pekín. La economía china busca levantarse tras el parón que representa el bajo consumo por el coronavirus. (Foto: EFE/EPA/ROMAN PILIPEY)

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Por: EFE/Víctor Escribano
China trata de reactivar su economía, afectada por una crisis del coronavirus (COVID-19) que obligó a extender las vacaciones del Año Nuevo lunar, con algunos sectores clave afectados y con efectos, según diversos analistas, sobre el crecimiento económico y sobre el empleo.

Aunque las cifras oficiales llegan con cuentagotas, las señales son preocupantes: los precios internacionales del crudo se desploman (desde que fue declarada la alerta nacional en China por el virus, el de Texas ha bajado un 16,5 % y el Brent, un 18 %) debido al temor a una caída de la demanda en el gigante asiático.

El comité técnico de la OPEP recomendó el pasado día 10 reducir la producción por el miedo a la desaceleración en China, principal importador mundial de crudo con unos 10 millones de barriles diarios.

Las provisiones chinas de acero se sitúan un 113,7 % por encima de las existentes en enero por el parón en la construcción, indica la patronal estatal, que apuesta por limitar la producción para evitar más daños a las empresas de esta industria.

El uso de carbón en las centrales eléctricas del país es de en torno a un 40 % menor comparado con el mismo período de 2019, según un análisis de Goldman Sachs.

Y el consumo, pilar del tan cacareado cambio de modelo económico impulsado por Pekín, está atascado. Ya no solo porque buena parte de los comercios siga cerrada, sino porque la demanda ha bajado: muchos consumidores siguen prácticamente encerrados en sus casas y prefieren ser conservadores con el gasto, apunta un informe de la consultora Capital Economics.

El sector del transporte también sufre: a pesar de que las instituciones han pedido a las aerolíneas chinas que no cancelen vuelos – como sí han hecho numerosas compañías internacionales – y que muchos trenes siguen circulando, el volumen de pasajeros en la última semana de la “migración” del Año Nuevo chino cayó más de un 80 % interanual, según cálculos realizados por Efe a partir de datos del Ministerio de Transporte.

Las turoperadoras ya no pueden organizar viajes en grupo y los restaurantes se han visto abocados a subsistir mediante los pedidos a domicilio, que siguen boyantes precisamente porque la gente no quiere salir de casa.

Según la Asociación de Cocina de China, el 93 % de los restaurantes ha cerrado durante la epidemia, y durante el Año Nuevo lunar el sector perdió unos 500.000 millones de yuanes (71.060 millones de dólares, 65.593 millones de euros).

ALGUNAS BUENAS NOTICIAS

Otro estudio de Capital Economics apunta que la mayoría (63 %) de las empresas cotizadas cuentan con liquidez suficiente para hacer frente a sus compromisos durante más de un año. Las más frágiles son las promotoras inmobiliarias: en este sector la mayoría podría aguantar al menos tres meses.

En este sentido, la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo (CNRD, planificador económico de China) indicó que las grandes compañías están capeando el temporal bastante mejor que las pymes, y que las tecnológicas sufren menos que las del sector servicios y las que emplean numerosa mano de obra.

Aunque la Bolsa de Hong Kong ha caído más de un 5 % en lo que va de año, la de Shenzhen ha subido un 13 % al centrarse en valores tecnológicos. Y es que el comercio electrónico, el teletrabajo, la educación en remoto y el entretenimiento digital, según la CNRD, se han beneficiado del coronavirus.

Ahora, todo depende de la evolución del virus, todavía incierta, y de cómo se levanten las restricciones en el país. Muchos empleados siguen sin poder volver a sus puestos – solo un tercio de los trabajadores migrantes ha vuelto, indicó recientemente la publicación especializada Caixin – y se han dado casos de fábricas en cuarentena por nuevos contagios.

Según estimaciones del banco de inversión suizo UBS, la tasa de reanudación de la actividad es del 76,5 % en la minería de carbón, del 67,4 % en la industria siderúrgica y del 86,3 % en el sector de los metales no ferruginosos.

No obstante, esta tasa, advirtió hoy en un foro su economista jefe para China, Wang Tao, “no significa que se esté volviendo a producir al máximo de capacidad. A veces se está produciendo a un porcentaje de capacidad muy baja”.

El impacto real de la crisis todavía tardará en conocerse, máxime cuando Pekín ha decidido retrasar hasta mediados de marzo la publicación de las estadísticas sobre producción industrial y ventas minoristas de enero y febrero.

SIN OBJETIVOS OFICIALES DE CRECIMIENTO

¿Cuánto va a crecer la economía china este año? Es la pregunta del millón, pero ni siquiera se ha fijado un objetivo oficial todavía. Debía hacerse durante la reunión anual del Legislativo, prevista para principios de marzo, pero también se ha suspendido por el coronavirus.

China creció en 2019 a su menor ritmo en tres décadas, y su presidente, Xi Jinping, reconoció esta semana que la epidemia tendrá un “considerable impacto económico”. El Fondo Monetario Internacional ya ha rebajado del 6 al 5,6 % su previsión de aumento del PIB para 2020.

El diario oficial Global Times pidió recientemente no fijar un objetivo por debajo del 6 % – considerado por algunos una barrera psicológica – para “estabilizar la confianza”: “Será un gran reto, pero exactamente por eso China necesita una meta apremiante”.

La mayoría de expertos son bastante menos optimistas, al menos en lo que a este primer trimestre se refiere, y las predicciones más extendidas sitúan el avance económico hasta marzo entre un 4 y algo más de un 5 %.

También hay quienes piensan que incluso esa estimación es extremadamente optimista, como Zhang Anyuan, economista jefe de CSCI – subsidiaria del gigante estatal de inversiones CITIC -, quien asegura que esas previsiones no son más que “declaraciones políticas” en un artículo publicado por el Foro de Economistas Jefe de China – afiliado al Ejecutivo -, del que es director.

Todo esto porque un avance del 6 % es necesario para conseguir uno de los grandes objetivos de Pekín: doblar su PIB de 2010 pasada una década.

Zhang cree que fijarse un objetivo poco realista por razones políticas y apoyarlo en estímulos excesivos únicamente generará más daños en la estructura económica a largo plazo, y es de los pocos que han abierto un melón que nadie parece querer tocar: es posible que la economía china no crezca en este primer trimestre por la inactividad.

Usemos el sentido común: en un trimestre en el que mil millones de personas se quedan en casa durante casi un mes, ¿cómo puede la economía conseguir un crecimiento positivo?”, sentencia.

LA INESTABILIDAD, EL MAYOR TEMOR DE PEKIN

De dilatarse en tiempo y escala, el impacto de la enfermedad sobre la economía china podría poner en jaque la principal obsesión del Partido Comunista: la estabilidad.

Ante la desaceleración, las autoridades chinas subrayaron en 2018 la importancia de las conocidas como “seis estabilidades”, una de las cuales es el empleo. Un cuarto de los empleados en las ciudades chinas lo son por cuenta propia o en pequeños negocios familiares, a los que el parón por el virus ha dejado sin apenas ingresos.

Un reciente informe de las universidades de Pekín y Tsinghua afirmaba que algo más de un tercio de las pymes chinas solo podrían sobrevivir un mes sin ingresos, mientras que a otro tercio de los encuestados la liquidez les daba para mantenerse dos meses sin hacer negocio.

Y, según el portal de empleo Zhaopin, un 13,5 % de las compañías ya han comenzado a reducir personal.

En respuesta, las autoridades chinas han comenzado ya a aplicar algunas medidas de alivio – orientadas, precisamente, a las pymes – como rebajar el coste de la energía, reducir o eximir las cotizaciones a la seguridad social, bajadas de impuestos o un fondo extra de 500.000 millones de yuanes para préstamos a bajos intereses a empresas afectadas.

Fuente: EFE

¿QUÉ ES EL CORONAVIRUS HUMANO?

  • Los coronavirus son una amplia familia de virus, pero solamente uno cuantos, seis o siete, infectan a las personas. Ellos son un género de virus ARN de vertebrados de Coronaviridae; es decir, usan ácido ribunocléico como material genético.
  • La forma más leve de este virus se presenta a través de un resfriado común, pero si esta pasa a ser un síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés) puede ser letal.