“Mi deseo de aportar es poder ayudar lo más que se pueda”, dijo la cabo Claudia Cruz (en la foto), que manifestó su emoción de llegar a Bolivia a colaborar. (EFE)

“Mi deseo de aportar es poder ayudar lo más que se pueda”, dijo la cabo Claudia Cruz (en la foto), que manifestó su emoción de llegar a Bolivia a colaborar. (EFE)

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Concepción, Bolivia. Argentina ha entrado en escena para colaborar en Bolivia en la contención de incendios forestales enviando 218 agentes de la Infantería de Marina a Concepción, una de las poblaciones de la Chiquitania boliviana más emblemáticas donde el fuego no da tregua.

Los más de dos centenares de hombres y mujeres se han asentado en un campamento en las afueras de esta pequeña ciudad boliviana, que es uno de los centros más emblemáticos de las centenarias misiones jesuíticas.

En declaraciones a EFE, el oficial que comanda al grupo, el capitán Claudio Machado, aseguró que los miembros de esta tropa llegaron “autosuficientes”, con los equipos necesarios para generar su propia energía eléctrica, potabilizar el agua e incluso han habilitado una carpa de “internación” para tratar a su personal en el caso de que presenten complicaciones.

“No le vamos a requerir nada a nuestros hermanos bolivianos, porque ellos están en este inconveniente de incendios”, enfatizó Machado.

En el campamento todo está en regla, con espacios habilitados en los que están ordenadas las herramientas contra incendios, como rastrillos, palas y mochilas extintoras para cargar hasta veinte litros de agua.

A punto también están varios pabellones en los que se ven simétricamente acomodados los catres de campaña con la indumentaria que requiere el personal para cada jornada, con uniformes, cascos, protectores de ojos y de respiración.

De los 218 agentes la mitad son brigadistas forestales que trabajan en el terreno, la otra parte es personal de logística destinado a colaborar en sus necesidades en cada jornada de combate con el fuego.

Lo particular de esta misión es que también están en Bolivia con alrededor una decena de maquinaria pesada, aparcada fuera de ese centro de concentración, que es capaz de abrirse paso por algunos sectores del difícil bosque seco chiquitano, una zona de transición entre el Chaco y la Amazonía.

“Mi deseo de aportar es poder ayudar lo más que se pueda”, dijo a Efe la cabo Claudia Cruz, que manifestó su emoción de llegar a Bolivia en la que consideró que es para ella “la primera vez” en una misión de esta magnitud.

Claudia es una de las varias mujeres en esta tropa dentro de la que “no hay diferencias de género”, porque lo primordial para el grupo es trabajar como equipo “porque todos necesitamos del otro”, manifestó.

La primera de varias jornadas de trabajo fue este pasado lunes en Santísima Trinidad, una comunidad cercana a Concepción, donde se envió un contingente de apoyo en coordinación con el Comando de Incidentes a cargo de las Fuerzas Armadas de Bolivia, explicó el jefe militar de la Embajada Argentina en el país.

Los terrenos de ingreso para llegar cara a cara con el fuego pueden ser un desafío incluso para esta equipada tropa argentina, ya que para avanzar unos treinta kilómetros se puede tardar hasta unas tres horas, aseguraron varios oficiales del campamento.

Inicialmente la operación de cada brigada es por ahora de 48 horas, después de las que los médicos del campamento evalúen las condiciones en las que llega cada brigadista.

El encuentro con el fuego, el humo y el calor, que puede superar los 35 grados en un clima sin mucha humedad, requiere una constante evaluación, manifestó Machado.

El pasado fin de semana falleció un bombero voluntario boliviano justamente cerca de Concepción.

La acción de esta misión en la Chiquitania está acompañada por el embajador de Argentina en Bolivia, Normando Álvarez, que declaró a EFE que esta tropa se quedará “el tiempo que necesiten” los bolivianos”.

Las autoridades de Bolivia inicialmente reportaron que los incendios afectaron a unas 700.000 hectáreas de bosques y pastizales, aunque la Gobernación de Santa Cruz, la región donde está la Chiquitania, y organizaciones ambientalistas elevaron a unos dos millones de hectáreas la superficie afectada.

Los sectores más críticos al Gobierno boliviano exigen que se declare desastre nacional por esta emergencia.

Fuente: EFE